Oscar Huete
Once años han pasado desde que los Florida Marlins ganaron su primera Serie Mundial y cinco desde el 25 de octubre del 2003, cuando el lanzador Josh Beckett tocó a Jorge Posada en la línea de primera, con el out 27 de esa serie, en el mítico Yankee Stadium.
Aún recuerdo la alegría, el júbilo de los miles de fanáticos que se lanzaron a las calles de Miami a celebrar, después de culminada la Serie Mundial en 1997 y en el 2003.
Pero también recuerdo los desagradables comentarios de esos mismos fanáticos, cuando el Sr. Wayne Huzeinga decidió que los héroes del 97 tenían que irse a otros equipos, debido a sus altos costos.
Y fue así que miramos partir hacia nuevos horizontes, después de haber alcanzado la cima del éxito con sus sacrificios, a jugadores como: Moisés Alou, Al Leiter, Kevin Brown, Bobby Bonilla, Robb Nen, Charles Johnson, Gary Sheffield y muchos que no se fueron de inmediato, pero que con el tiempo se tendrían que marchar.
Llegaron jóvenes con grandes aspiraciones de sobresalir en el mejor béisbol del mundo, quienes con el paso del tiempo nos hicieron olvidar a aquellos héroes que se fajaron ante la tribu de Cleveland, comandada por Orel Hershiser, Manny Ramírez, Jim Thome, entre otros.
Seis años después, estos muchachos se fajarían de tú a tú con el equipo que cuenta con los millones necesarios para alzarse con los mejores jugadores del mundo. Sin intimidarse, se batieron en seis encuentros contra los Yankees de New York, donde predominó el coraje de esos jóvenes de Venezuela, República Dominicana y Puerto Rico.
Fue la Serie Mundial de Ivan Rodríguez, quien, al igual que un maestro de ceremonia, fue guiando durante toda la campaña a todos esos jóvenes lanzadores como Dontrelle Willis, Josh Beckett, A.J. Burnett, Brad Penny y Carl Pavano, dotándolos de las malicias que necesitaban para brillar en el momento que nunca se imaginarían: “La Serie Mundial”.
Las celebraciones duraron hasta llegada la madrugada: música, algarabía por la calle 8, por el west de Hialeah, en Kendall; en fin, en todos los rincones de esta ciudad de multi-cultura, el vistoso desfile por el centro de la ciudad y las miles de promesas de los políticos que, aprovechando el momento, compartían con los peloteros para hacer propagandas políticas ofreciendo el famoso estadio.
Esos que celebraron hasta llegada la aurora, jamás se imaginaron que la nueva administración -al mando del Sr. Jeffrey Loria- cometería el mismo crimen a sólo días después de todos los homenajes que recibieron los jugadores por su gran esfuerzo y por sus grandes batallas libradas a través del campeonato del 2003.
Una vez más, despedíamos a jugadores líderes como el “Pudge” Rodríguez y Ugueth Urbina, quienes se marcharon a Detroit al no llegar a un acuerdo con la administración Loria. También tenemos los casos de Juan Encarnación, Brad Penny, Mike Lowell, Beckett, Burnett, que fueron cambiados después.
Cuántos años han pasados de eso momentos vividos, cuánto sacrificio hemos visto en las caras de esos Marlins del 04, 05, 06,07 y los del 2008, quienes se burlaron de todos los entendedores de la materia y se mantuvieron luchando por un puesto a la postemporada hasta la última semana del mes de septiembre.
Lograron hilvanar una campaña con record positivo de 84 victorias, lo cual no sucedía desde la faena del 2005. Impusieron un record con cuatro jugadores del cuadro interior con 30 o mas cuadrangulares y surgieron una vez más jugadores como el lanzador Chris Volstad, el jardinero Camero Maybin y se vio un Josh Johnson recuperado después de una larga inactividad.
Pero una vez más, el fantasma del desmantelamiento llegó al campamento de los peces en un abrir y cerrar de ojos: ya no veremos a Mike Jacobs, quien conectara 32 vuela cerca e impulsara 93 rayitas al plato. Lo cierto es que Jacobs les hubiese costado a los peces alrededor de 4 millones de dólares, si se hubiesen ido al arbitraje salarial.
Scott Olsen y Josh Willingham empacaron sus maletas y se trasladaron a la capital americana. Ambos jugadores les resultaban costosos para la próxima campaña y en el cambio se recibe talento joven y versátil, en el jugador Emilio Bonifacio.
Ya se escuchan los mismos comentarios y las mismas interrogantes que atendí años atrás, ¿Quiénes serán los próximos?
Lo cierto es que la prioridad número uno del Sr. Loria y su comitiva es mantener la nomina más bajas entre los 30 equipos, a sabiendas que el vecino equipo de Tampa estuvo en la Serie Mundial de este año, con la segunda nomina más baja, sólo precedidos por los Marlins.



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