
Lo que el viento se llevó
Oscar Huete
Conocida como la Ciudad de los Vientos, Chicago es una de las metrópolis amantes del béisbol. Posee dos equipos profesionales: los Cachorros y los Medias Blancas. Este año, sus fanáticos soñaban con ver una Serie Mundial entre ellos, pero todo esto se desvaneció al quedar eliminados, ambos conjuntos.
Guiados por uno de los managers más ganadores en los últimos tiempos, el Sr. Lou Piniella, los Cachorros aseguraban que este año terminarían con la superstición de la famosa maldición de la cabra; después de ser el equipo más ganador en la temporada regular, muchos se aferraron a la idea de beber del elixir del triunfo en el legendario Wrigley Field, a finales del mes de octubre.
Miles de fanáticos se aglomeraron sobre las taquillas del estadio, para ser testigo del primer peldaño que tenían que escalar, para llegar al clásico de octubre. Sus “Cubbies”, jugaban en el estadio que los vio ganar 55 partidos como local, en esta temporada 2008.
En la acera de enfrente, los Dodgers de los Ángeles, equipo al cual se le habían ganado cinco de siete encuentros, en la primera mitad de la campaña y que en aquel entonces, no contaban aún con el señor Manny Ramirez.
Uno y dos golpes certeros los dejó al borde del precipicio, frente a su afición, la misma que añora esos vientos fríos del mes de octubre, solamente calentadas por el sabor del béisbol.
La pólvora humedecida de sus grandes cañones, fue el factor, el por qué los Cachorros fueron eliminados, al ritmo de conga 1, 2,3. Alfonso Soriano bateó de 14-1, Aramis Ramirez de 10-1 y ni hablar del japonés Fukudome (7-0), quien lució fuera de lugar, totalmente vencido, lejos de aquel jugador por el cual habían pagado $48 millones de dólares.
Esos cuatro errores del cuadro interior en el segundo partido, le abrieron las puertas a los Dodgers para que acabaran con las aspiraciones de los campeones del centro de la Liga Nacional. Desde la Serie Mundial de 1934, no se registraba cuatro pifias en juego de post temporada.
Para los Dodgers, el factor principal de este triunfo se llama Sr. Manny Ramírez, quien se dio el lujo de batear sobre los .500, con 2 cuadrangulares, tres rayitas impulsadas al plato y la gran corrida en el tercer partido, desde la primera almohadilla, para anotar, sobre batazo de James Loney al jardín derecho y tomar la delantera del juego, que dejaba completamente sin respiración a una gran ciudad.
Los excelentes trabajos de Ryan Dempster, Rich Harden, Carlos Zambrano, Carlos Mármol y Geovany Soto durante la temporada regular, no aparecieron por ningún lado en estos play off.
Los abucheos de los desencantados fanáticos de los Cachorros, se dejaron sentir desde el primer partido en la ciudad de los vientos, hasta el tercer partido en la ciudad de los Ángeles.
Por su parte, los Medias Blancas, que se salvaron de quedar eliminados al final de la campaña y que tuvieron que esforzarse al máximo, en un partido extra contra los Gemelos de Minnesota, no pudieron con el equipo sensación del 2008, los Rays de Tampa.
El domingo por la noche, el encargado de mantener con vida las esperanzas de toda una ciudad, recayó sobre los hombros del lanzador John Danks, quien ofreció su segunda buena faena consecutiva y mantenía con vida al equipo que durante toda la campaña luchó contra la corriente.
Ese pequeño aliento de vida, se desvaneció cuando B.J.Upton logró conectar dos cuadrangulares en el cuarto partido de la serie y el lanzador Andy Sonnanstine supo sortear la gruesa artillería de los muchachos guiados por el venezolano Ozzie Guillen, que solamente lograron conectar cuatro imparables, de los cuales dos fueron cuadrangulares: uno de Jermaine Dye y otro de Paul Konerko.
Los Medias Blancas no asisten a la gran fiesta desde el año 2005, cuando se proclamaron campeones, venciendo a los Astros de Houston en cuatro desafíos, después de una larga sequía de 46 años sin poder celebrar frente a sus fanáticos.
Por su parte, sus vecinos del 1060 West Addison Street, no han disfrutado de un clásico de octubre desde el año 1945, cuando cayeron vencidos en siete partidos, contra el equipo de los Tigres de Detroit, y la última vez que saborearon el triunfo fue en 1908.
La ciudad, que pertenece al estado de Illinois, cuenta sin duda alguna con la afición más entusiasta, las más amenas en toda la nación americana, pero la más sufrida en estos dias a como dice el refrán: “no hay mal que dure cien años” , pero los Cachorros rompieron ese esquema, así que veremos cómo les va en el 2009.
Oscar Huete
Conocida como la Ciudad de los Vientos, Chicago es una de las metrópolis amantes del béisbol. Posee dos equipos profesionales: los Cachorros y los Medias Blancas. Este año, sus fanáticos soñaban con ver una Serie Mundial entre ellos, pero todo esto se desvaneció al quedar eliminados, ambos conjuntos.
Guiados por uno de los managers más ganadores en los últimos tiempos, el Sr. Lou Piniella, los Cachorros aseguraban que este año terminarían con la superstición de la famosa maldición de la cabra; después de ser el equipo más ganador en la temporada regular, muchos se aferraron a la idea de beber del elixir del triunfo en el legendario Wrigley Field, a finales del mes de octubre.
Miles de fanáticos se aglomeraron sobre las taquillas del estadio, para ser testigo del primer peldaño que tenían que escalar, para llegar al clásico de octubre. Sus “Cubbies”, jugaban en el estadio que los vio ganar 55 partidos como local, en esta temporada 2008.
En la acera de enfrente, los Dodgers de los Ángeles, equipo al cual se le habían ganado cinco de siete encuentros, en la primera mitad de la campaña y que en aquel entonces, no contaban aún con el señor Manny Ramirez.
Uno y dos golpes certeros los dejó al borde del precipicio, frente a su afición, la misma que añora esos vientos fríos del mes de octubre, solamente calentadas por el sabor del béisbol.
La pólvora humedecida de sus grandes cañones, fue el factor, el por qué los Cachorros fueron eliminados, al ritmo de conga 1, 2,3. Alfonso Soriano bateó de 14-1, Aramis Ramirez de 10-1 y ni hablar del japonés Fukudome (7-0), quien lució fuera de lugar, totalmente vencido, lejos de aquel jugador por el cual habían pagado $48 millones de dólares.
Esos cuatro errores del cuadro interior en el segundo partido, le abrieron las puertas a los Dodgers para que acabaran con las aspiraciones de los campeones del centro de la Liga Nacional. Desde la Serie Mundial de 1934, no se registraba cuatro pifias en juego de post temporada.
Para los Dodgers, el factor principal de este triunfo se llama Sr. Manny Ramírez, quien se dio el lujo de batear sobre los .500, con 2 cuadrangulares, tres rayitas impulsadas al plato y la gran corrida en el tercer partido, desde la primera almohadilla, para anotar, sobre batazo de James Loney al jardín derecho y tomar la delantera del juego, que dejaba completamente sin respiración a una gran ciudad.
Los excelentes trabajos de Ryan Dempster, Rich Harden, Carlos Zambrano, Carlos Mármol y Geovany Soto durante la temporada regular, no aparecieron por ningún lado en estos play off.
Los abucheos de los desencantados fanáticos de los Cachorros, se dejaron sentir desde el primer partido en la ciudad de los vientos, hasta el tercer partido en la ciudad de los Ángeles.
Por su parte, los Medias Blancas, que se salvaron de quedar eliminados al final de la campaña y que tuvieron que esforzarse al máximo, en un partido extra contra los Gemelos de Minnesota, no pudieron con el equipo sensación del 2008, los Rays de Tampa.
El domingo por la noche, el encargado de mantener con vida las esperanzas de toda una ciudad, recayó sobre los hombros del lanzador John Danks, quien ofreció su segunda buena faena consecutiva y mantenía con vida al equipo que durante toda la campaña luchó contra la corriente.
Ese pequeño aliento de vida, se desvaneció cuando B.J.Upton logró conectar dos cuadrangulares en el cuarto partido de la serie y el lanzador Andy Sonnanstine supo sortear la gruesa artillería de los muchachos guiados por el venezolano Ozzie Guillen, que solamente lograron conectar cuatro imparables, de los cuales dos fueron cuadrangulares: uno de Jermaine Dye y otro de Paul Konerko.
Los Medias Blancas no asisten a la gran fiesta desde el año 2005, cuando se proclamaron campeones, venciendo a los Astros de Houston en cuatro desafíos, después de una larga sequía de 46 años sin poder celebrar frente a sus fanáticos.
Por su parte, sus vecinos del 1060 West Addison Street, no han disfrutado de un clásico de octubre desde el año 1945, cuando cayeron vencidos en siete partidos, contra el equipo de los Tigres de Detroit, y la última vez que saborearon el triunfo fue en 1908.
La ciudad, que pertenece al estado de Illinois, cuenta sin duda alguna con la afición más entusiasta, las más amenas en toda la nación americana, pero la más sufrida en estos dias a como dice el refrán: “no hay mal que dure cien años” , pero los Cachorros rompieron ese esquema, así que veremos cómo les va en el 2009.



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